La lámpara incandescente, más comúnmente conocida como bombilla, consta de un filamento de wolframio muy fino encerrado en una ampolla de vidrio rellena de un gas noble que evita la combustión de dicho filamento. La alta temperatura que alcanza el wolframio con el paso de la corriente eléctrica, unos 2000 ºC, provoca la emisión de luz visible mediante el efecto Joule. Para conseguir una luz más blanca se aumenta la temperatura del filamento, pero a veces se hace más fino en algunos puntos y aumenta su temperatura aun más. Es entonces, cuando alcanza su temperatura de fusión, 3410° C, cuando se divide el filamento y decimos que se ha fundido.
Aunque la invención de la lámpara incandescente se le atribuya Thomas Alva Edison, en realidad
Antes de la invención de la bombilla, iluminar el mundo después de la puesta de sol no era algo sencillo y para ello se utilizaban antorchas, velas o lámparas de aceite.
Con la tecnología existente, actualmente se consideran poco eficientes ya que el 90% de la electricidad que consume la transforma en calor y solo el 10% restante en luz. Quizás sea ahora, 130 años después de la aparición de este fabuloso invento, y cuando esta a punto de desaparecer, cuando debamos mirar atrás y ver el gran cambio que un día supuso.
Fuentes consultadas:
- Biografías y vidas
- El mundo
- Wikipedia- Mis Bombillas
- Centros5- Electrónica básica
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